Pasan los años y siguen los rasgos, la picardía y hasta la risa de bebé. Tres años. En esos tres años, aprendió a hablar sólo por el hastío de tener que comunicarse con adultos... pero adora que le llamen por teléfono y la comunicación se entrecorta porque tiene hormigas en el traste. Hormigas. Los insectos no lo acobardan. En realidad, es difícil inferir si algo le provoca ese efecto. La última hazaña lo llevó a darle un palazo a una colmena. Según los dichos, "venía corriendo a los gritos y las abejas lo seguían... tenía una calentura de novela". Lo mordieron varias, decía que él las quería matar y las hijas de puta lo mordían.
-No, Fer... Pero no tenés que hacer eso, no tenés que pegarle a las colmenas. -dice la tía, compungida, a través del teléfono.
-Sí.
-No, Fer...
-Pero si es fácil... agarrá' un palo y le pegá.
martes, 8 de octubre de 2013
martes, 1 de octubre de 2013
lunes, 19 de agosto de 2013
Un fitito amarillo
Fin de semana largo, tardecita y zona del Paseo de las Artes. Estacionamos en el lugar de siempre, ahora que "siempre" es "hace un par de meses" desde que estamos motorizadas ("estamos", dijo el mosquito). En fin, hace un par de meses que ser copilota es parte de mi cotideanidad y a veces me agota tanto como si fuera yo misma la que manejo.
Esta vez estaba cansada de antemano, por eso el "siempre" fue difuso y pensé que quizás la seguridad del fitito metiéndose de trompa en ese espacio en el que de ningún modo podría entrar... No, no es estacionamiento del edificio. Lo observo desde la vereda, como si me hubiera ganado el cansancio de la semana. No, no es un estacionamiento y el conductor del fitito se baja con el mismo énfasis. Mira en todas direcciones porque maldice la presencia de testigos y metió su bodoque de trompa al cordón (y abajo de un tacho de basura comunitario; parece dato menor, pero no lo es)... Si leyera mentes, el relato sería que después de todo un fitito entra en cualquier lado y que apenas asoma el paragolpe trasero: "¿Lo dejo así o no lo dejo? Me vieron, lpm... Ahora me hago el boludo." Y por detrás mío, mi hermana:
-¿Qué le pasó, lo chocaron? No, algo le tiene que haber pasado.
-Estacionó, Belén.
(y después de dos, tres horas... risas; acordarse y risas)
jueves, 4 de julio de 2013
Como pétalos al viento
Tenía esa maldita costumbre de ahogar luciérnagas... Un desprecio inadmisible hacia aquellos insectos que pasaran por símbolos remotos de hermosura y deseos dulces, con excepción quizás de las abejas a quienes rescataba por su actitud guerrera. La miel era una feliz casualidad, solo eso.
A las mariposas, pensaba, les arrancaría las alas de a una hasta que dejaran de revolotear en el estómago.
A las mariposas, pensaba, les arrancaría las alas de a una hasta que dejaran de revolotear en el estómago.
domingo, 9 de junio de 2013
Karuna
Primero fue una energía aplastantedel anestesiar y aplicar a fondo
la cirujía etérica de la transmutación.
El aire consumido por el fuego.
Y después esa otra sensación de empuje
(¿arrasadora?).
El dedo medio asumiendo la unidad
en mudra receptivo,
hasta anular la percepción de los demás.
Allí descansaban, sin embargo, entrelazados.
En aparente ausencia.
El domingo transcurriría inusual,
atravesando los diversos estadíos
del ánimo en vías de purificación.
Eso de limpiar
hasta los cuartos ocultos del templo.
Ocultos y olvidados.
Entonces la segunda sintonización
tuvo algo de lluvia suave en la cara
frescura de primeros retoños.
La sonrisa me hubiera seguido,
las mariposas...
Bifurcación decisiva,
elegí continuar el sendero del sistema avanzado
y asimilar a su tiempo y estirar los límites...
Veintitantos símbolos se transmitieron
en un fluir inteligente que trazaba pequeños círculos
viendo dónde se instalarían.
Lo infinito presionaba a lo finito,
las manos buscando su mantra tres veces.
Recibí y dediqué una bendición.
Sabrá el universo por qué fue tu nombre
el que acudió en ese momento.
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