miércoles, 26 de marzo de 2014

Alcanzar el centro
es suspenderse en el ojo de la tormenta…
Remolinos de impresiones otras, ilusiones de realidad.
Quietud y movimiento.
Discernir sobre los ciclos sin conmover el uno,
el punto donde confluye la diversidad aparente.
Ser fémina águila felina,
planeando las corrientes cálidas-frías que a veces llevan arriba-abajo
meneando las siluetas profundas de luz y sombra,
los umbrales y abismos de una memoria más allá del tiempo,
de una consciencia más allá de cualquier existencia.
Permanecer en el centro

es el verdadero desafío espiritual.

viernes, 21 de marzo de 2014

El apego tiene forma de gato
por tres.
Fin inicio de marzo-abril
por tres.
La que nunca se pintó a sí misma y mucho menos traía la paz,
como el destino de su nombre indicaba. Su espejo memorable,
idéntica forma de diverso contenido y alma duende. Y la ahora
selene menguada blanquinegra... Terroncito de azúcar, sabía.

Otoño los puso a volar para enseñar el desapego.
Ángeles felinos arañando el firmamento.

jueves, 6 de marzo de 2014

No hay caso, no puedo escribirte... El caos siempre es más fructífero: una noche negra que estalla en frutos. ¿Qué será más allá de ese sentimiento calmo que desconocía? La evidente superstición de que admitirlo signifique la muerte de toda posibilidad.

miércoles, 8 de enero de 2014

jueves, 19 de diciembre de 2013

Nostalgias festivas

Últimamente, el signo de estas fechas es la soledad.
Tampoco que se extrañe la ausencia de compañías aparentes,
ese sentirse solo en medio de una concurrencia familiarmente extraña.
Mucho brindis con la nada, con sonrisa mascarada.
Un aprendizaje debe haber detrás de todo esto.
Preferible la sola soledad que la compañía falsa.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Depuraciones

Y aquí estamos,
aprendiendo que la armonía en las relaciones
no debiera estar sujeta al puro consentimiento.
Esa tendencia humanamente imposible
de complacer a todo el mundo.
Si a veces lo más difícil es plantarse
en aquello que es apenas derecho natural
de permanecer en nuestro sitio
sin molestar ni ser invadido.
Aquí estamos, digo,
acallando el sentimiento de culpa
que pretende aplacar mi rebeldía.

Ya no quiero leer entre líneas.
Que me hables hipotéticamente
abre un margen de error
que ya no estoy dispuesta a aceptar.
"Ya", aunque el "ya" elidido
 no te corresponda y estés
irracionalmente unido al otro.
La duda tiene eso de imperecedero.
Una vez sembrada, renace como yuyo.
Nunca más seré en la sombra.
Es prácticamente una decepción,
si no fuera por la lectura entre líneas
y el maldito margen de error.
Los límites no se ajustan al ocultamiento.
Nadie tiene poder sobre mi vida
conociendo o no sus pormenores.
No hay que ser una eminencia
para vislumbrar lo que beneficiaría
ese ser en la sombra.
La intriga hecha raíces con una rapidez
alarmante y se extiende gramínea.
Imposible construir sobre la desconfianza.
Entonces el margen de error
el leer entre líneas
interpretar sobre un esquema erróneo
o al menos confuso.
Ninguna certeza de que exista nada
de lo que creo leer entre líneas.
Ni siquiera tu interés en mí.